El emblemático cine cierra el próximo domingo 22 de junio y ha sido comprado por Cajamdrid para hacer un auditorio. Aunque las obras que se realicen deben respetar por ley la estructura del edificio, ya nunca más será lo que hasta el domingo ha sido.
Esto es un paso más de la desaparición de cines históricos en nuestra capital, y me da absoluta vergüenza pertenecer a la generación que destruyó una manera de proyección que nada tiene que ver con las multisalas en cadena.
Se nos va un gran pedazo de Gran Vía.

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